Vive en mi segundo aniquilado, por la tristeza de la inocencia de tu presencia...
como es que hago para no imaginarte volviéndote fuerte y ágil?
dime si la amalgama de tu necesidad y mi protección
no nos vuelve uno, en su totalidad imaginaria
cobijarte entre mis alas, mirarte noches enteras y besarte día a día.
Si mi cuerpo se vuelve tu refugio, el castillo amurallado,
de almohadas he cubierto las habitaciones
para que te revuelques con las manos llenas de sueños,
de alegría y de hermosos momentos...
Mi mirada volvería a ser resplandor, la luz de tu vida,
tu serias la vida de mis días
Adiós pena, adiós desolación, adiós llanto
que la aguerrida huella, que se forja en el cáliz porteño
sea la puerta al mundo onírico de cantos lunares
y estrellas fugaces...
Mis manos cubrirán, serán tu sombrilla nocturna y también diurna,
mis piernas serán tus pasos al mundo exterior
mis ojos tu guía, lazarillo sin ciego
y mi corazón, ése será la calma,
el cobijo , la incondicionalidad de las voces segregadas
serán las raíces de la flor plantada en tierra fértil,
donde cada ramificación dará vida a la pasión
de poder tenerte sobre mi pecho desnudo,
acurrucando en mi, dos almas y un solo latir.
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